domingo, 18 de marzo de 2012

Vinito como me guztas...

Una de las cosas guays de volver a casa después de tanto tiempo es que tienes la excusa perfecta para quedar una y otra vez con los amigos... ¡¡Que hay que recuperar el tiempo perdido!! ¡Y a lo grande! (Aunque implique que los fines de semana pasen en un suspiro sin que tengas un momento para publicar un detallito, ¡sorry!)

Hace un par de semanas decidimos inaugurar la época de calçots con un paseo por l'Espluga de Francolí, cerca de Tarragona. Un poco lejos, ¡pero eso de salir de la ciudad nos encanta!

Nada más llegar al pueblo, encontramos el celler Rendé Masdéu y decidimos que la visita a la cueva de la Font Major podía esperar a otro día... El vinito tira mucho ;) De todos modos os cuento (por si a alguien le da por ir un día) que en cueva de la Font Major puede verse como pasa bajo tierra el río Francolí. Curioso, pero os sigo contando de los vinos ¡porque la visita al celler fue muy entretenida!





Tras curiosear por la bodega todos tuvimos que pasar el ratillo extraño de "como mola probar vinos" y "jops, es que no tengo ni idea y que poco me gusta aparentar lo que no es"... ¡No sé si alguien sabe de lo que hablo!

De todos modos a todos nos gustó mucho la explicación sobre el proceso, las mezclas, etc. Y terminamos comprando unas botellicas para organizar la cata de quesos y vino que hemos hecho este fin de semana. Otro día os cuento, que este post viene como primera parte ;)





De ahí nos fuimos a El Gatim, (os pongo link de Atrápalo porque hicimos una reserva para una oferta por aquí, pero de la foto no os fiéis porque el lugar es mucho más grande de lo que sale aquí)

Y aquí llegó el gran momento que estábamos esperando, ¡¡los calçots!! Como breve explicación, los calçots son un plato típico catalán que se come a principios de primavera. Son una especie de cebollitas, con su propio sabor, que se remojan en la salsa romesco (que para mi, es la verdadera gracia de los calçots, ¡una buena salsa romesco!). Después, se suele comer de segundo carne a la brasa, butifarra con monjetas (judías blancas), etc. Y para rematarlo, ¡crema catalana de postre! ¡Espectacular para salir rodando!

El ritual de los calçots comienza con un favorecedor babero... Foto de la Ari (¡un beso wapi!)
Aquí Italo dándolo todo, porque los calçots se comen así, en una pose de lo más sexy... Ahora comprenderéis lo del babero ;)
Calçots y salsa romesco, lo negro no se come, no se asusten... ;)
¡Ñam la crema catalana!

Ya con todo el empacho en su esplendor nos fuimos a ver el Monestir de Poblet, donde dejamos nuestra faceta de catadores y ya fuimos de fotógrafos artísticos... Un cachondeito, vamos ;)

Gárgolas... Sin comentarios, sorry, ¡tenía que ponerla!

¿Significará algo?

¿Quién soy?



¡Día dominguero de lo más guay con amigos! Y como segunda parte (que fue ayer noche), nos pusimos contentos con las cuatro botellas de vino del celler y un montóóóóón de comida...



Mi último enamoramiento, una caja de lata de Codorniu... ^^


Y así van pasando los días, ya hace un mes que estamos en Barcelona... No me harto de repetir, ¡qué rápido va todo! ^^

1 comentario:

  1. Pues sí, te entiendo perfectamente. Porque cuando uno va a una cata de vinos, parece que todos sepan un montón y con qué marida el vino y los aromas y leches en vinagre. Pero vamos, que alguno habrá que le pones el "vinobrick" y se lo zampa más contento que un enano. Entre ellos yo con mi paladar de teja.
    Y tienes razón, fue un día fantástico.
    Jejeje, ¡bienvenida a la gran ciudad y su frenesí!
    aL

    ResponderEliminar