lunes, 5 de marzo de 2012

Cambiar el cerebro para cambiar el mundo

"Nuestro cerebro es un órgano construido
para modificarse en respuesta a las experiencias".
Richard Davidson

Hasta hace tan solo unas cuántas décadas los científicos estaban convencidos de que el cerebro solamente se desarrollaba y moldeaba hasta que la persona alcanzaba la adultez. Las investigaciones científicas de los últimos años han puesto en evidencia que esta afirmación no es correcta y que nuestro cerebro sigue cambiando a lo largo de toda nuestra vida. (Aunque sí es cierto que los niños tienen una capacidad mucho más alta de modificar sus estructuras cerebrales, básicamente porque se encuentran en pleno proceso de formación del mismo).

Nuestro cerebro se forma de neuronas y la manera en la que estas neuronas se conectan entre si forma nuestra estructura de pensamiento; es decir, las relaciones que nuestro cerebro hace "automáticamente" entre hechos, sentimientos, recuerdos, emociones, etc. Pero estas conexiones no son fijas, como se pensaba hasta hace poco, sino que se modifican (o pueden modificarse) ante cada experiencia de nuestro día a día.



El hecho de que se confirme esta maleabilidad de nuestro cerebro nos hace mucho más responsables de nosotros mismos, ¡cosa que no ha de asustarnos! La época en la que comentarios como "la gente no cambia", "yo soy así, que le vamos a hacer",... nos hacían más y más conformistas ha de quedar atrás, ya que en nuestra mano está el modificar nuestras conductas, nuestros patrones de pensamiento para ser más felices, para conseguir cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos y vivir más conscientemente. Y no digo que sea fácil, digo que es posible. :)

Está comprobado que si cualquier persona cambia su comportamiento ante un hecho durante 21 días seguidos, la conexión que le hacía actuar de determinada manera cambiará (se reprogramará) para adaptarse a la nueva situación. Así que cualquiera puede decidir comenzar con grandes cambios como "durante 21 días voy a controlar mi genio y no voy a enfadarme", "durante 21 días voy a aceptar a las personas que me rodean con cariño y dejaré de criticarlas", "durante 21 días voy a centrarme en mantenerme sereno y en paz en cada minuto del día".

Está claro que habrá momentos en los que no lo consigamos, pero tampoco hemos de castigarnos por ello. Ante cualquier desvío, volveremos pacientemente a recordar nuestro objetivo y a centrarnos en ello, sin auto-machacarnos (como nos encanta esto, eh?) o abandonar nuestro propósito ("buf, ya me he enfadado 3 veces en los 5 días que llevo intentando controlarme, no estoy consiguiendo nada, mejor lo dejo..."). Cualquier mejora que consigamos en nuestro objetivo será beneficiosa para nosotros y nos hará sentir más seguros de nosotros mismos. Así mantendremos nuestro empeño de mejorar poco a poco asumiendo y aceptando que nada ni nadie es perfecto.

Para conocer más sobre el tema, os súper-recomiendo que veáis el siguiente capítulo de Redes para la ciencia, con el que me he apropiado del título para este post :), Cambiar el cerebro para cambiar el mundo:






Algunas notas...

E. Punset: "Realmente lo que estás sugiriendo es que podemos gestionar las emociones. Otra cosa importante sería aceptar que realmente nuestro cerebro puede cambiar, puede aprender. Y esto es difícil, porque normalmente para aprender debes estar dispuesto a cambiar de opinión y las personas no aceptan fácilmente el cambiar de opinión."


R. Davidson: "Una de las consideraciones importantes es que el cerebro siempre está cambiando, tanto si nos gusta como si no, tanto si pretendemos que cambie como si no. A todos nos influye el entorno, la cultura, el contexto en el que recibimos, el tipo de educación que recibimos y nuestra biología. Todas esas cosas nos influyen, pero el cerebro está cambiando constantemente. Y lo que este trabajo sugiere es que podemos responsabilizarnos más de nuestro propio cerebro y podemos desarrollar condiciones más positivas que permitirán de cambie de maneras que resulten más beneficiosas."

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"Somos los dueños y responsables de nuestra vida y de nuestra mente. (...) Si optamos conscientemente por promover cambios positivos en nuestro cerebro, cultivando hábitos sociales y emocionales apropiados en nosotros y en nuestros hijos, podremos aprender a regular mejor nuestras emociones. Lo que significa no permanecer en las emociones negativas más allá de lo que es sano y saludable y fomentar las positivas, como la empatía, la compasión y la cooperación. Cualidades que si antes eran entendidas como dones personales, según esta perspectiva pueden verse como habilidades adquiribles por todo el mundo con el entrenamiento adecuado."

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"¿Qué es la libertad? ¿Acaso no es la sensación de tener cierto control sobre a propia vida? De modo que el control de nuestra vida es casi equivalente a la libertad. Control no significa restricción. El entrenamiento mental no es más que poseer cierto control sobre la propia mente. La mente puede ser tu mejor amigo o tu peor enemigo.

En la idea de que todo lo demás llega con esfuerzo, con una exposición continua y que la única cosa que se perfeccionará por si sola es el amor y la amabilidad, la compasión, la apertura de miras, la libertad interior simplemente porque así lo deseamos me parece una tontería colosal, no funciona así.

Curiosamente en lo referente a las emociones primarias y destructivas, es interesante constatar que no necesitamos un propulsor de la ira, un amplificador de los celos o un repetidor de la codicia. Pero sí que parece que necesitamos cultivar en cierta manera la compasión y el altruismo sobre la base de la razón, de la comprensión y tenemos el potencial para ello, todos lo tenemos."

Matthieu Ricard (biólogo y monje budista)

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"Dice que el hombre se experimenta a si mismo, a sus pensamientos y  a sus sentimientos como si él fuera algo separado del resto del mundo, separado de los demás. Es como si su consciencia le hubiera hecho la jugarreta crear una ilusión óptica de si mismo y viviera inmerso en ella. Esa ilusión al final se acaba convirtiendo en algo así como una prisión, ya que nos restringe a la hora de entender el mundo que nos rodea y desenvolvernos en él. Nos limita a que vivamos solo unos pocos deseos personales que en gran medida dependen del entorno y la época en la que nacimos, olvidando que podemos dar cabida en nuestra mente a otras muchas posibilidades. Esta ilusión también confine nuestro amor a unas pocas personas de nuestro entorno por las que sentimos afecto, como si el resto del mundo no existiera. 

Por eso, Albert Einstein nos decía que el ser humano debería ampliar su círculo de compasión y afecto hasta abarcar a todas las criaturas vivas y, por ende, a la naturaleza en su esplendor."


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Cada vez más me fascina como ciencia y espiritualidad van encontrando puntos en común para definir con formas más completas y complejas la relación del ser humano consigo mismo y con el mundo del que forma parte. Esto me ayuda a tener una visión un poquito más amplia de nuestra realidad, dejando de lado las urgencias del día a día... Espero que os haya gustado este post y que os sintáis, como yo, más dueños de vuestra vida y, en consecuencia, más libres y positivos. ^.^


pd. Como no soy experta en estos temas (ni mucho menos) pido disculpa ante los errores de nomenclatura y de concepto que seguramente se encuentren en este post... :)

2 comentarios:

  1. Increíble... deberíamos recordar estas palabras a diario, como motivación para mejorar nuestras vidas. Y pensar la de veces que escuchamos, es que soy así! Yo me alegro de mis pasitos de hormiguita, porque si miro hacia atrás puedo ver todo lo que he recorrido :)
    Genial el post y genial el blog, que no lo conocía y voy a quedarme por aquí :)

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  2. Gracias por tu comentario! Sí, es cierto que deberíamos ser más conscientes de la responsabilidad que tenemos en cada momento :)

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