lunes, 26 de diciembre de 2011

¡Boda peruanita!

Tras las comilonas y celebraciones navideñas, he encontrado un ratito para contaros como fue el esperado evento...

La llegada a Perú fue como nos esperábamos, con mucha ilusión por reencontrarnos con la familia y con muchas prisas para la boda prevista para dos días después. Mientras acudíamos a nuestras citas con la peluquería y recorríamos tiendas pudimos ponernos al día con la familia y comenzar a relatar algunas historietas del viaje. Por suerte, hemos compensado esos días de corre-corre con los días que han seguido a la boda... ¡Los hemos disfrutado con muuuucho relax! Pero volvamos a la boda...


La ceremonia se celebró a las afueras de Lima, en Fundo Mamacona, una hacienda con mucha historia y que ahora se utiliza para la organización de eventos. Me encantó disfrutar de la boda al aire libre, con el rico sol (que por suerte no apretó demasiado) y la brisa (que tampoco enfrió demasiado), aunque caminar con tacones tras tantos meses fue todavía más complicado gracias al suelo de hierba... :)

Tras el enlace en una pequeña capilla del lugar, todos los invitados nos dirigimos hacia un jardín enorme donde una exhibición de caballos de paso al son de una marinera que me puso la piel de gallina... Pero mejor verlo:







A todo esto, las copas comenzaron a refrescar el ambiente... Inca Kola, pisco sour y maracuyá sour se repetían para el deleite de los asistentes ;)

Cuando llegamos a la carpa, cambiamos las copas por cava con fresitas y comenzamos a picar pinchitos de tiradito de pescado, gambitas rebozadas, carpaccio de lomo con aguacate... Mmmmm, mamá, ¡¡como me chifla la comida peruana!! Y sin peloteo, de verdad, ¡cualquier cosita que pruebo me sienta bien! Solo espero poder volver a casa con los mismos vaqueros que llevo puestos...

Luego seguimos con un buffet de quesos, frutitas, frutos secos y vino, en el que pudimos preparar unas delicias de platitos...




Se abrieron más buffets con comida japonesa, de carne, de pasta... Pero la verdad que para mi el buffet de quesos fue lo más, así que tampoco investigué mucho en el resto. Mi amore fue el que me trajo cositas para seguir probando, ¡sin fin! ;)


En comparación con España las bodas de aquí son bastante parecidas, los novios se escapan tras la ceremonia para sus fotos de pareja, se abre el baile con ellos y sus canciones románticas, pasan mesa por mesa para fotografiarse con los invitados, etc. ¡Pero lo que yo no había visto antes era lo que llaman la hora feliz loca!
 Los lindos novios...

Y no, no es la hora feliz del 2x1 que todos conocemos... En la hora feliz loca de las bodas peruanas, todo se llena de purpurina y confeti, los invitados se disfrazan con sombreros y máscaras mientras personajes disfrazados de lo más variopinto animan la fiesta. ¡Las risas están aseguradas!

Italo y yo tonteando en la hora feliz loca ;)

En fin, pasamos un día muy entretenido de reencuentros con familiares lejanos (¡la mayoría nuevos para mi!), degustaciones riquisísisimas, bailes y risas sin fin... Además, todos los nervios por acicalarnos para la boda se vieron reemplazados por un disfrute no esperado por volver a ir de tiendas, volver a maquillarme, volver a verme bien peinadita... Jajaja, al final, ¡todo se echa de menos! ¡Nos encantó volver a vernos guapetones!

¡Espero que sigáis disfrutando de estos días de vacaciones!

1 comentario:

  1. ¡¡Mecachis!! ¡¡La hora feliz española ha hecho que me confunda con la hora loca peruana!! :S

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