jueves, 10 de noviembre de 2011

Dar es dar

Vamos a fijarnos un poco en las personas más felices, a ver si podemos aprender algo de ellos. ;)

Lo que nos mueve a las personas son nuestros deseos y estos pueden clasificarse fácilmente dentro de dos categorías: los deseos que buscan el bienestar de los demás y los deseos que buscan el placer de la propia persona.

No hace falta decir que nuestra sociedad solamente nos enseña la segunda categoría, incitándonos e insistiéndonos de todas las formas posibles a que consumamos, nos "cuidemos", porque nos lo merecemos... Aunque después la misma sociedad nos haga sentir culpables. Aix, ¡qué cruz!


Por otro lado, todos hemos experimentado en algún momento la satisfacción de alegrar a otra persona, ya sea con un acto, una palabra, un gesto... Conocemos esa sensación de plenitud y alegría, que sin duda nos aporta mucha más felicidad que nuestro último caprichito.

Considerando lo que nuestra sociedad nos enseña, paradójicamente parece ser que sigue siendo más satisfactorio dar que recibir.

Llegados a este punto, resulta fácil imaginarse que las personas más felices son las que dan más, ¿verdad? La pregunta es, ¿permitirá nuestra mente (corrompida por la sociedad) que comencemos a seguir más a menudo nuestros deseos más altruistas?

Si nos convencemos de ello, no le quedará otra opción, ¿no os parece?

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